Jueves, 04 de agosto de 2005
Desde el piso 20 del Ministerio de Desarrollo Social, la marea de autos y de personas que transitan por la avenida 9 de Julio se pierde como difusas figuras de colores. Esa es la privilegiada vista que tiene el luminoso despacho de Jorge Ceballos, el primer piquetero que llegó a ocupar un puesto en el gobierno nacional. El funcionario ultrakirchnerista fue uno de los cabecillas de los bloqueos contra Shell de las últimas semanas. Y ahora sorprende con una confesión: “Nos equivocamos; nuestra actividad terminó siendo negativa para el Gobierno”.
Mesurado y de bajo perfil, el líder de Barrios de Pie (una agrupación que suma unos 60.000 adherentes en todo el país) es la contracara de su colega, el explosivo Luis D’Elía, otro incondicional de Néstor Kirchner. En una entrevista con LA NACION, Ceballos admite que “hay diferencias de criterios en el gabinete” en torno de cuál debe ser la política oficial frente a los piqueteros adeptos.
Cada contestación está adornada de una amable diplomacia, una costumbre que pudo haberle quedado de su profesión de abogado. “Sólo respondo al Presidente”, dice, para replicar al ministro del Interior, Aníbal Fernández, que en los últimos días calificó de "aberración" los bloqueos y exigió "sanciones" para los piqueteros que respondieron en la calle al llamado presidencial a un boicot.
-¿Sirvieron para algo los bloqueos en las estaciones de Shell?
-Nuestra intención era denunciar la actitud irresponsable de la empresa, pero nos damos cuenta que no logramos transmitirlo correctamente. La sociedad interpretó que queríamos privar de la opción a los usuarios y consumidores. Nos equivocamos; no logramos comunicarnos bien. Ahora hacemos una autocrítica; vemos que tenemos que encarar otro tipo de iniciativas. Esa actividad puntual terminó siendo un elemento negativo para el propio Gobierno.
-¿Esta autocrítica le cabe a todas las agrupaciones?
-Hablo sólo en nombre de Barrios de Pie.
-¿Hubo una orden del Gobierno de desactivar las protestas?
-Es de público conocimiento que tenemos coincidencias con Kirchner y que dialogamos con el Gobierno. Pero no hubo ninguna directiva oficial a las organizaciones sociales en esto. No existió orden para activar ni para desactivar.
-Sin embargo, fue muy llamativa la respuesta automática tras el discurso de Kirchner. Parecía que ya estaban sobre aviso?
-Ya teníamos indicios desde los días anteriores. La noche del miércoles 9 (una día antes del discurso), el Presidente habló en Concordia: no llamó a un boicot, pero reprendió a esta empresa. Y en las organizaciones tenemos, desde hace tiempo, una visión crítica no sólo de Shell, sino de las distintas empresas que se han apropiado de los recursos naturales.
-¿Están en contra de la inversión extranjera?
-No al contrario, creemos que es necesaria. Pero no estamos de acuerdo con el abuso de determinadas empresas transnacionales, ni que nuestro país pierda soberanía.
Kirchner, Bolívar y Hugo Chávez dominan las paredes del despacho, donde -jura Ceballos- trabaja "14 horas por día" como director de Asistencia Comunitaria desde junio pasado. No usa saco y corbata, pero hace una concesión a su traje de funcionario: resignó su clásica gorrita, blanca y azul, de Barrios de Pie.
Es la primera vez, en sus 44 años, que ocupa un cargo público. Todavía se le nota el acento cordobés: vino a Buenos Aires en 1988 y vivió dos años en Fuerte Apache. Ahora vive en San Justo, La Matanza, con su mujer y su hija adolescente.
-¿No es chocante cobrar del Estado como funcionario y a la vez ser piquetero?
-Nosotros tenemos una concepción del Estado nueva: debe estar articulado con las organizaciones populares. La transformación de un país no la va a lograr solo la gestión de un gobierno. Debe haber una articulación sociedad-Estado-gestión. Nosotros aportamos capacidad técnica, trabajo y verdadero conocimiento de la realidad.
-¿Se siente aludido por las fuertes críticas del ministro Aníbal Fernández?
-Yo sólo le respondo a Néstor Kirchner, a la ministra Alicia Kirchner y a mi pueblo.
-¿Hay diferencias dentro del gabinete nacional sobre cómo debe relacionarse el Presidente con ustedes?
-Sí, eso existe. Hay opiniones distintas, unos creen que hay que trabajar más con las organizaciones sociales y otros menos. Pero yo no me ocupo de polemizar con nadie. Discutir internas no me corresponde a mí, tengo muchas cosas en qué ocuparme.
-¿Piensa, como todos los piqueteros, que deberían universalizarse los planes sociales?
-Ese es un reclamo que comparte Barrios de Pie: es necesario para acabar con el clientelismo. Debería haber un ingreso universal y aumentar el monto de los subsidios.
-El Gobierno repite que no van a aumentar los planes. ¿No es una diferencia demasiado profunda con el ministerio que usted representa?
-Hay muchas diferencias en cualquier ministerio y en cualquier gobierno.
-¿Cuánto gana como funcionario?
-Gano 4200 pesos de bolsillo, pero me quedo con 1300 más o menos, depende de mis necesidades de cada mes, y el resto lo destino al movimiento.
-Usted defendió como abogado al piquetero rebelde Raúl Castells y ahora está en la vereda opuesta: ¿quién cambió?
-Cambió el país y él, al igual que muchas otras agrupaciones, no lo supo interpretar. Yo asumí la defensa de Castells en el país del neoliberalismo y de Carlos Menem porque creía que era defender a un luchador que se enfrentaba a ese modelo.
-¿Lo volvería a defender?
-No. Castells llegó a decir que este gobierno es peor que las dictaduras militares: tenemos una diferencia insalvable.
Por: Barrios de Pie | Medios | Comentarios (0) | Referencias (0)
El Movimiento Barrios de Pie nació en diciembre de 2001 como producto de la necesidad de organizarnos a nivel nacional de un conjunto de movimientos de trabajadores y trabajadoras ...
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