Martes, 20 de septiembre de 2005
Escribe: Humberto Tumini - Secretario General de la Corriente Patria Libre
Es sabido que en la vida política las cosas nuevas y buenas no nacen de un repollo, sino que suelen venir combinadas, en grado diverso, con lo mejorcito de lo viejo. Los proyectos nacionales en la historia del país, de la Revolución de Mayo para aquí, han sido una clara muestra de ello.
Hoy nos toca volver a vivir, de la mano de Néstor Kirchner, el desafío de poner en pie un nuevo proyecto soberano. Que saque a la Argentina de la postración a que la condujo el neoliberalismo, y la vuelva a convertir en una nación digna. Aparecen entonces entre los actores de este proceso, tanto los que expresan lo nuevo que irrumpe luego de lustros de resistir el modelo de la dependencia, como los que, honesta u oportunistamente, se apartan de este y se suben al nuevo tren de la historia.
Claro, este fenómeno que mezcla dos vertientes significativamente contrapuestas en el pasado reciente, produce disputas, diferencias, roces. Hay dirigentes kirchneristas que, expresando el pensamiento de muchos otros, advierten no sin razón que: “hay escorpiones en las listas del gobierno”. Del otro lado contestan: “Los ladrillos se hacen con barro y bosta también”, parafraseando al General.
Nos vamos a meter en ese debate y vamos a expresar, como actores de este proceso que somos, nuestra opinión al respecto. Es visible que esta nueva etapa que se ha abierto en el país, ha sido posible fundamentalmente por dos razones: en primer lugar porque la lucha de nuestro pueblo, de años, dio por tierra con los gobernantes vendepatrias y con la mayoría de los canallas que los sostuvieron y acompañaron. En segundo lugar, porque una parte de los sectores dominantes que apoyaron en su momento el modelo neoliberal decidieron, en función de sus intereses, apartarse en alguna medida del mismo; sumando así fuerzas para este lado y restándoselas al otro.
Así llegó Kirchner al gobierno, y empezó esta historia de ver como cambiamos en serio el país. Es decir, que para poner en marcha las cosas con el vigor necesario, habida cuenta del peso del enemigo (de adentro y de afuera), fueron indispensables los dos componentes. Nos guste o no nos guste. Así anduvimos entonces estos dos años, a veces con una de cal y otras con una de arena; acorde a la correlación de fuerzas real, y a como se recibió la nación.
Llegadas ahora las elecciones, y necesitado el Presidente de lograr en las urnas el apoyo que no pudo obtener en el 2003 por falta de segunda vuelta, tomó una decisión trascendente: el duhaldismo deja de formar parte de la alianza de gobierno y vamos contra él en el distrito mas grande y estratégico, la provincia de Buenos Aires. Un riesgo significativo: si el resultado allí no es contundente en nuestro favor, alrededor del ex presidente se van a nuclear la derecha peronista, la radical y una parte de la neoliberal en dirección al 2007, para evitar la reelección.
En resumidas cuentas, en un acto de audacia Néstor Kirchner puso afuera de los actores de este proyecto nacional en marcha a su ala mas retardataria. Apoyamos plenamente esa decisión. Algo así hicieron cien años atrás Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, cuando echaron a Bartolomé Mitre de la Unión Cívica. No obstante, justo es decir que allí no terminan los problemas con lo que viene de la vieja política. Se han quedado, y juegan un activo papel en el kirchnerismo, muchos representantes de aquella. Neoduhaldistas, como quien dice, por concepciones y métodos. No es que estemos en desacuerdo con ello, como no lo estuvimos con la presencia de Duhalde y sus seguidores en estos primeros dos años. Pero es para seguirlo y tenerlo en cuenta; sobre todo cuando estos sectores buscan incrementar permanentemente su peso específico, y evitar a toda costa que crezca el de los mas consecuentes y firmes.
No hay que desechar las enseñanzas de la historia, que nos dicen que a los proyectos nacionales, al de Mayo, al de Yrigoyen y al de Perón, los debilitaron, para derrotarlos finalmente, desde adentro. Cuando vemos el armado de las listas del kirchnerismo para el 23 de octubre, que luego se transformarán en representación institucional nacional, provincial y municipal, observamos un peso de lo viejo muy significativo. No siempre explicado por cuestiones “objetivas”, electorales, de correlación de fuerzas, etc. La nómina de legisladores locales, del Frente Para la Victoria, en la ciudad de Buenos Aires, es el ejemplo mas destacado de esto que decimos; aunque lamentablemente no el único.
Esta nueva Argentina que estamos pariendo necesita una corriente política que la sustente, no solo amplia, sino además consistente, renovada en serio, con arraigo en el movimiento de masas. Si permitimos que esto se castre, nuestras fuerzas pueden no ser las suficientes para tan grande empresa.
4 de setiembre del 2005
Humberto Tumini
Secretario General de la Corriente Patria Libre
Por: Barrios de Pie | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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