Jueves, 03 de noviembre de 2005
Adolfo Pérez Esquivel comparte con nosotr@s esta reflexión, en vísperas de la III CUMBRE DE LOS PUEBLOS DE AMÉRICA:
Los emergentes históricos de los pueblos son como los ríos subterráneos
donde convergen otros ríos y en un momento determinado se unen al gran
caudal y surgen a la superficie. Cambian el curso, transformando la
realidad y la vida.
Estamos en esa etapa histórica de transformar la realidad impuesta de
dominación, del pensamiento único del neoliberalismo, de la crueldad
contra los pueblos, el saqueo sin piedad de los recursos, la
destrucción de la biodiversidad, del avasallamiento contra los pueblos
originarios, el aumento de la pobreza y las continuas violaciones de
los derechos humanos.
La III Cumbre de los Pueblos es un espacio de reflexión y propuestas de
construcción y unidad continental, en defensa del derecho de los
Pueblos a su soberanía, identidad cultural y autodeterminación.
Promueve la necesidad de cambios estructurales y sociales, basados en
la diversidad cultural y la unidad de los pueblos a nivel continental
como así también en el rechazo a las dominaciones.
Muchos de los males que sufren los pueblos, no se podrían hacer sin la
complicidad de gobiernos que se someten a las políticas impuestas por
el FMI, el BM y el gobierno de los EE.UU.. Políticas como el ALCA y los
demás tratados de libre comercio; la militarización del continente y el
establecimiento de bases militares de los EE.UU. en sus países; el Plan
Puebla Panamá, el Plan Colombia y el ingreso de tropas norteamericanas
como en Paraguay, donde además se instala una oficina del FBI para el
control de la Triple Frontera y para generar tensiones y conflictos con
el pueblo de Bolivia y toda la región.
Dentro de esa escalada de dominación, Haití es uno de los ejes de la
imposición militarista con el envío de tropas extranjeras por la ONU,
que ascienden a 7400 efectivos militares en el país más empobrecido de
todo el continente. Entre los efectivos militares se encuentran
soldados de países latinoamericanos que han avalado el golpe de Estado.
Haití no necesita fuerzas armadas sino médicos, maestros, equipos
técnicos para la vida y el desarrollo.
La III Cumbre de los Pueblos seguramente rechazará las continuas
amenazas e intento de golpe de Estado contra el gobierno de Hugo Chávez
Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
En el mismo espíritu, rechazará y denunciará el bloqueo de más de 45
años contra el pueblo hermano de Cuba, impuesto por los EE.UU. en forma
unilateral y violando las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el
derecho del pueblo cubano a su soberanía y autodeterminación.
Denunciará las políticas del FMI, del Banco Mundial y de las demás
instituciones financieras multilaterales, que buscan imponer a los
países de América Latina y el mundo sus proyectos de privatizaciones y
pago de la Deuda Externa ilegítima, inmoral e injusta, pagada ya muchas
veces. Políticas que obligan a continuar pagando, incluso a los países
más pobres y necesitados como Haití, generando así más hambre,
destrucción y exclusión social.
Denunciará además a los gobiernos que han negociado acuerdos
bilaterales con los EE.UU. que llevarán a la quiebra a los pequeños y
medianos productores, rurales e industriales, consecuencia de los
subsidios de ese país a sus productores que provocarán más hambre,
pobreza y exclusión social.
Sería importante que la III Cumbre de los Pueblos también reclame la
inmediata investigación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos
por George W. Bush, Presidente de los EE.UU. de Norteamérica y sus
aliados Tony Blair, Primer Ministro de la Gran Bretaña y de Silvio
Berlusconi , Primer Ministro de Italia, responsables de invadir y
masacrar a los pueblos de Irak y Afganistán. Que se investigue la
situación en la base militar de los EE.UU. en Guantánamo, Cuba, donde
se tortura, asesina y somete a los prisioneros a tratos crueles,
inhumanos y degradantes, que ofenden a la humanidad.
Hoy la gran potencia pretender avalar las atrocidades cometidas en
violación de los Pactos y Protocolos internacionales y resoluciones de
las Naciones Unidas, como la Declaración Universal de los Derechos
Humanos. La ONU debe actuar antes que sea tarde, evitando mayores
males a la humanidad.
Es necesario y urgente que la OEA como organismo continental inicie una
reforma profunda de su estructura. Debe actuar en forma equitativa y
justa y no bajo presiones de los EE.UU., poniéndose al servicio de los
pueblos.
Las organizaciones y movimientos sociales que se encontrarán en la III
Cumbre de los Pueblos rechazan todo tipo de terrorismo, provenga de
quien provenga. Reclamamos nuestro derecho a la autodeterminación y la
soberanía.
Reclamamos a nuestros gobiernos coherencia y unidad continental,
fortaleciendo las alianzas regionales a fin de encontrar conjuntamente
solución a los graves problemas que afectan la vida de nuestros
pueblos, como la permanente concentración y extranjerización de la
riqueza, el saqueo y apropiación de nuestros recursos y la
mercantilización de todo, incluyendo la vida misma.
Demasiado menudo, la única respuesta que tienen los gobiernos para
enfrentar los reclamos y protestas sociales es la represión; desde la
III Cumbre de los Pueblos les reclamaremos y les exigiremos estar al
servicio de los pueblos y no del capital financiero que privilegian por
sobre el capital humano y el derecho de los pueblos.
¡Escuchen el clamor de los Pueblos!, que día a día surgen con mayor
fuerza y unidad continental y se asumen como protagonistas de sus
propias vidas y constructores de su propia historia.
-Adolfo Pérez Esquivel
Bs.As., 29 de octubre de 2005
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