Domingo, 12 de marzo de 2006
El empresario y filántropo del Norte contestó las acusaciones en su contra que se ventilaron en una asamblea realizada en la Cámara baja, el 14 de diciembre de 2005. Dice que impera una suerte de vale todo y critica la retórica "ultra nacionalista" de sus detractores. Acusa por igual a ganaderos, arroceros, operadores turísticos y agricultores de afectar la integridad del famoso humedal correntino.
Por ALEJANDRO PETROFF de la Redacción de EL LIBERTADOR
Parece raro que alguien que hasta ahora había mantenido un perfil tan bajo, aún después de ataques furibundos contra su enigmática figura, salga a defenderse con tanta virulencia. El magnate y filántropo que en 1997 decidió invertir en el Iberá, Douglas Tompkins, contraatacó furibundamente contra quienes vieron inconfesables objetivos en su actividad y lo acusaron, entre otras cosas, de querer apoderarse del humedal correntino.
En una carta remitida a la presidente de la Cámara de Diputados, Josefina Meabe de Mathó, el empresario estadounidense respondió uno a uno los cuestionamientos en su contra que se ventilaron durante la asamblea de legisladores y ambientalistas que tuvo lugar el 14 de diciembre del año pasado en la Legislatura provincial.
Y lo más sorprendente, denunció una complicidad del poder en la degradación de los esteros. Es más, sostiene que desde que se creó la Reserva Provincial Iberá, durante el gobierno de José Antonio Romero Feris, no se ha vuelto a hacer nada por la preservación de ecosistema único, jerarquizado como sitio Ramsar.
"En los esteros del Iberá hay evidencias claras de empresarios ganaderos sobrepastoreando, de operadores de arroz industrial utilizando el agua de los esteros sin las autorizaciones que exige la ley, de operadores turísticos construyendo canales ilegales para permitir el acceso a pescadores, de agricultores desmontando monte nativo, de forestales plantando en sitios donde la extracción impactará irreversiblemente sobre el ecosistema de la reserva. Todos detrás de sus propios intereses, olvidando el bien común", señala el escrito que lleva la firma de María Silvia López, redactora de los conceptos de Tompkins.
Según el empresario, que lamentó no poder estar en la asamblea y que se enteró de todo leyendo la versión taquigráfica de la reunión, las diatribas que se lanzaron contra su persona fueron un "acto de retórica mayormente ultra nacionalista" y una "dura demostración y falta de respeto por el diálogo racional".
"Tuve realmente que reírme frente a los complicados inventos relacionados a nuestras motivaciones y acciones (...) La transcripción que leí tiene suficientes anotaciones como para recrear la atmósfera de 'posicionamientos ciegos' encubriendo diversos intereses particulares en juego", disparó Tompkins.
Su hipótesis es que todo el ataque hacia su figura tiene que ver con la necesidad de un chivo expiatorio que releve de culpas a los verdaderos culpables deteriorar el medio ambiente. "Esto ha sido pura retórica para justificar que los paisajes, las aguas, la vida silvestre, los cielos, están seguros en manos de los estancieros (...) muchos de los casos en donde el orador refleja mayor indignación y agresión, han sido expuestos públicamente como actuales infractores del ambiente físico de los esteros", añade la carta que hasta ahora había circulado muy discretamente y que en la semana fue revelada en Radio Sudamericana.
LA CLASE DIRIGENTE EN LA MIRA
La misiva de Tompkins también le apunta de lleno a la clase dirigente. Y a pesar de los fuertes cargos, no busca confrontar. De lo contrario, no invitaría a los políticos a que si necesitan asesoramiento de biólogos e hidrólogos estadounidenses (que trabajaron para recuperar un humedal en Florida) porque si ello "les resulta interesante, háganmelo saber y nos sentaremos juntos, con las personas que Ud crea necesario, para armar un buen plan".
"Hemos profundizado nuestro conocimiento de la provincia y hemos aprendido a amarla", sostiene Tompkins; y agrega: "Hacer patria significa (...) un comportamiento y compromiso con la tierra que uno maneja (...) La amenaza a la soberanía no viene de afuera (...), no hay ejércitos armados en las fronteras listos para invadir (...), viene de adentro, de la degradación por prácticas de mal manejo hecho por los argentinos y también por inversores extranjeros. Por eso nos resulta difícil de entender la retórica patriótica en aquellos que abusan de su tierra y conocimos mucho de ellos estos últimos años. Si esos arroceros que están abriendo canales en los esteros, tirando agroquímicos en el sistema de agua y los que sobrepastorean que gritan el slogan 'Patrimonio de los correntinos' realmente fueran patriotas, entonces por qué no se ocupan de cuidar la Reserva Provincial -¿su patrimonio?- (...) El patriotismo comienza allí, con los dueños de la tierra (...)".
Allí es cuando Tompkins traza un diagnóstico del medio ambiente mundial y asegura que esta provincia no escapa a esa realidad. Habla de una crisis ambiental a escala planetaria y que "Corrientes no es la excepción a pesar de la negación de los grupos mayoritarios de poder, el lobby de la industria del arroz, por ejemplo, o aún algunas partes de la Sociedad Rural (por ejemplo la de Mercedes)", dice.
En esa línea de pensamiento, el empresario se jacta de que genera casi 250 puestos de trabajo entre directos e indirectos, de que los salarios de sus empleados están un 25% por encima de la media provincial y de que invierte grandiosas sumas en apoyar escuelas y otras obras de beneficencia, sostiene que "las autoridades provinciales lamentablemente están muy desinformadas y nada familiarizados con el área y su manera de funcionario física y biológica.
Finalmente, le dice a Meabe que espera ansioso un encuentro que le permita discutir de manera "apolítica" el camino a largo plazo hacia la estabilidad y prosperidad por esta provincia". Estos dichos son tan extraños como su nuevo perfil, puesto que un hombre de mundo como Tompkins debería saber que no existe tal calificación ("apolítico"), que el hombre es un animal político y que, en última instancia, él no hubiera podido invertir en el país si el neoliberalismo no hubiera llegado de la mano de la peor política.
Claves
*El empresario y filántropo estadounidense respondió por carta a las acusaciones en su contra vertidas durante una asamblea de distintos sectores ambientalistas el 14 de diciembre de 2005.
*Expresa que las autoridades provinciales desconocen el funcionamiento físico y biológico del humedal, y que nada se hizo por su preservación desde 1983, cuando se creó la Reserva.
*Acusa a arroceros, ganaderos, empresarios turísticos y forestadores de realizar sus actividades al margen de la ley e impactar negativamente en el ecosistema.
*Se pone a disposición de la presidente de la Cámara de Diputados para ayudar a armar un plan que ayude a la conservación, y hasta compromete aporte de fondos.
Por: Barrios de Pie | Medios | Comentarios (0) | Referencias (0)
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