Lunes, 20 de marzo de 2006
Son cuatro rostros femeninos que desde sus humildes lugares decidieron no quedarse sentadas y recorrer las calles para hacer lo que mejor saben: dar. Elsa, Nery, Alba González y Alba Tagle cuentan sus experiencias con el dolor de la pérdida, con el coraje de la pobreza, con la ilusión del maestro y con el corazón abierto.
Noelia Fernández y Marcela Lovisa
de la redacción de “época”
ELSA MARMILISH (26): “Todos debemos luchar por nuestros derechos”
Presencia de mujer luchadora, fiel a sus principios y segura de lo que busca, Elsa, una joven de 26 años supo ponerle el hombro a la falta de recursos y discriminación sacando adelante al comedor de su barrio.
En un asentamiento tan alejado de la ciudad, con muchas carencias, como el “Esperanza” sentó su bandera a favor de los que menos tienen. Pese a su corta edad, teniendo sólo 21 años decidió hacerse cargo del humilde comedor “Esperanza”, conocido también como “Techito azul” por los cientos de chicos del barrio que cada día encuentran en sus cuatro paredes, además del esperado plato de comida, la contención y educación que muchas veces escatima en sus hogares.
“Siempre me gustó tratar con la gente y movilizarme por un bien común. Además los chicos son mi debilidad y creo que debemos luchar por ellos porque son el futuro del mañana” aseguró mientras recordaba que se siente orgullosa de lo que pudo lograr en los últimos cinco años.
Elsa comenzó a asistir al comedor, inaugurado en épocas de la Intervención Federal en Corrientes, como una vecina más de las tantas que sólo buscaba ayudar con sus humildes conocimientos en la organización del mismo. “Participaba al principio con pequeñas cosas y luego con perseverancia me otorgaron la misión de convertirme en la encargada del control de las actividades del comedor” contó.
Desde ese entonces, de la mano de sus cinco hijos y junto a su marido emprendieron la noble tarea de buscar por todos los medios el apoyo del Gobierno y entidades de bien público “para que a pesar de que estamos en el extremo de la ciudad no nos quedemos de brazos cruzados sin hacer nada por los cientos chicos de bajos recursos que habitan aquí” destacó.
Ir transitando sus días atendiendo diariamente a cientos de pequeños, hizo que los suyos sientan celos y reclamen por ella. “En momentos fue difícil dividir mi tiempo con mis obligaciones como madre” contó. “Para mis hijos fue duro, porque de pasar de ser la mamá de ellos me convertí también en la guía de un montón de niños de distintas edades” agregó.
En el lugar actualmente asisten a 400 chicos que además de obtener el almuerzo diario reciben clases de apoyo y contención afectiva.
“Desde mi humilde lugar quiero decirles a todas las madres y mujeres que pasen un muy feliz día y que sigan luchando por los ideales porque todo se puede en la vida por más pobre que uno sea. Todos debemos luchar por nuestros derechos” sentenció esta mujer menuda que hace de lo simple un milagro diario.
ALBA TAGLE (49) ALFABETIZADORA DEL MOVIMIENTO BARRIOS DE PIE : “Es mucho lo que podemos hacer dentro de la sociedad”
Alba, es una mujer que como muchas, demostró que por más humilde que uno sea puede aprender sin importar los años que tenga. Estudiante universitaria de 49 años, decidió sumar su granito de arena contra el analfabetismo correntino. El pasado lunes recibió la gratificación que tanto esperaba: que sus estudiantes de entre 16 y 70 años lleven en sus manos un certificado nacional.
Con todas las expectativas contenidas hace días, Alba Tagle, alfabetizadota del barrio La Olla, pudo ver a sus alumnos recibiendo el diploma que garantiza que aprendieron con ella a leer y a escribir. Fue en el marco del acto de colación del programa nacional “Encuentro” impulsado por el Movimiento Barrios de Pie.
Madre de dos hijas, ama de casa y luchadora incansable por la educación de aquellos que por las idas y vueltas de la vida no tienen la oportunidad de estudiar, en diálogo con “época” mencionó que “nosotras como mujeres es muchísimo lo que podemos hacer a nivel social por causas benéficas, ya que tenemos la sensibilidad y el amor de madre a flor de piel”.
Durante el tiempo que duró el ciclo de clases, alrededor de 10 meses, asistió con perseverancia, a pesar de que el clima muchas veces le jugó una mala pasada, al humilde Centro Comunitario del barrio donde dictaba las clases. “El curso tenía una duración de seis meses pero debido a las grandes inundaciones que sufrimos a diario, tuvimos que suspender en varias oportunidades los encuentros. Eso es lamentable y me duele mucho al contarlo” resaltó.
Estudiante universitaria de profesorado en Ciencias Políticas, dividió sus horas de estudio durante seis meses para brindar conocimientos básicos a los 15 jóvenes y adultos del humilde asentamiento La Olla, que se inscribieron en el programa a mediados del año pasado.
“Siempre quise integrar una iniciativa tan importante como la de enseñar a aquellas personas que, a pesar de sus años, jamás tuvieron la posibilidad de estudiar” agregó Alba, que si bien no es docente recibida siente en su corazón que el enseñar es su destino.
“Hay gente grande que no sabía leer, pero también muchos jóvenes que se habían olvidado o que habían dejado en los primeros grados. Estudiar es algo que hace a la dignidad de la persona” comentó a la hora de hablar de sus estudiantes.
Por otra parte, acentuó la idea futura de continuar con la capacitación de los adultos hacia el cursado de materias del ciclo primario. “Tenemos todas las expectativas puestas en la próxima etapa, que será seguramente la llegada de los alfabetizados a la escuela primaria” aseveró.
ALBA GONZALEZ (55):“La gente humilde es la más solidaria”
Alba González es ama de casa y, si se quiere, sobrevive con el sueldo que obtiene de su pensión. Con sus 55 años de vida se define como una mujer muy solidaria. “Siempre estoy dispuesta a ayudar a todas aquellas personas que lo necesiten”, fueron las primeras palabras de Alba mientras se acomodaba en una de las sillas del living de su casa.
Una de las campañas solidarias que trascendió a nivel local y nacional, organizada por está madre de cuatro hijos, fue la que se realizó el año pasado con el objetivo de recolectar agua para repartirla a los hermanos de la ciudad de Juan José Castelli, a 274 kilómetros de Resistencia.
Los habitantes de esa zona impenetrable, atravesaban por una de las sequías más largas de su historia. El agua, era un bien tan escaso como necesario. Por esta razón, se debió transportar el líquido en camiones-cisterna para ser potabilizada y luego distribuida racionalmente entre 36 mil habitantes.
“La experiencia fue muy buena y nunca pensé que podía pasar por una emoción tan grande como la que viví cuando fuimos a repartir las botellas llenas de agua”, comentó.
La idea de lanzar la campaña surgió desde el momento que Alba estaba mirando por un canal nacional la triste realidad que vivían los hermanos chaqueños a causa de la sequía que se presentaba en la zona. “Esa noche no pude dormir, no veía la hora que amanezca para poder hacer algo y ayudar a la gente que no tenía un vaso de agua para beber” relató.
A las seis de la mañana se levantó, y a los pocos minutos se dirigió a la vivienda de su vecina. Al llegar le comentó la idea que rondó por su cabeza durante toda la noche: “Juntemos agua entre todos para ayudar a esa gente” le dijo, y desde ese mismo día se puso en marcha la iniciativa y así comenzó la campaña.
“Gracias al apoyo de la ciudadanía pudimos juntar más de 20 mil litros, faltando sólo un metro para llenar un equipo completo del camión que nos brindaron desde la intendencia de Chaco”, contó con un tono de voz muy especial, enfatizando que siempre “la gente humilde es la más solidaria”.
Como madre y abuela tiene un proyecto de vida trazado, que culminará el día que sus piernas no le ayuden a seguir transitando el camino de la solidaridad. “Creo que muchas mujeres como yo tienen las ganas de emprender este tipo de iniciativas, pero a veces la cotidianidad del hogar las hace perder las fuerzas y quedarse en la rutina diaria” expresó asegurando que no se quedará quieta y seguirá buscando como ayudar a quienes más lo necesiten
NERY PEREYRA (53): “Mi vida cambió después de la muerte de Matías”
Hace cuatro años Nery Pereyra sufrió la pérdida más cruel que se pueda pensar, su niño se le fue de las manos cuando apenas había cumplido 11 años. Fue una desgracia que dividió su existencia en dos capítulos: antes y después del cáncer.
Desde ese 16 de octubre de 2002 para Nery el sol no brilla como antes. Aún así los rostros de sus ocho nietos y de sus cuatro hijos le dan las fuerzas para seguir adelante sin caer, y luchar porque nadie repita la triste y evitable historia de Matías.
“Mí vida cambió rotundamente después de la muerte de mi hijo, pero sé que seguiré con los pies firmes para demostrar que los transformadores que rodean a mi barrio contienen PCB, una sustancia altamente nociva para la salud”, comentó la madre mientras las lágrimas se deslizaban por las mejillas.
Nery habita hace años en las viviendas del barrio 17 de Agosto, allí comenzó su batalla por ganarle a los que no creen que la sustancia de los transformadores genere cáncer. Caminó cuadras y cuadras recorriendo hogares y anotando casos, que luego los presentó en la Justicia porque representaban un porcentaje importante, ya que en su misma calle se detectaron ocho personas con mencionada enfermedad.
“Por los tipos de estudios que le comenzaron a hacer a mí hijo yo me pude dar cuenta que no era nada simple lo que él tenía. Como madre pude presentir que mi pequeño no estaba nada bien”, explicó la mujer llena de dolor.
En estos momentos, a pesar de los bajones de ánimo que recurrentemente sufre Nery, muchas personas desde distintas localidades se contactan con ella para llevar adelante la misma lucha que se repite en ciudades como San Lorenzo, Goya y Esquina.
“Toda la movilización que se generó por la muerte de Matías hizo que la gente vea en mí, una mujer con agallas, pero en realidad no soy tan fuerte. Pero por mi hijo voy a luchar hasta que no tenga vida” remarcó.
Por eso, ella en diálogo con “época” quiso remarcar: “Las mujeres en este día tan especial deben luchar por sus hijos y por esclarecer las injusticias porque donde termina el derecho de los demás comienza el de uno”.
Por: Barrios de Pie | Área Género | Comentarios (0) | Referencias (0)
El Movimiento Barrios de Pie nació en diciembre de 2001 como producto de la necesidad de organizarnos a nivel nacional de un conjunto de movimientos de trabajadores y trabajadoras ...
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