Martes, 04 de julio de 2006
PASO DE LOS LIBRES. En el barrio conocido como Ex Balanza funciona el comedor Semillitas, uno de los tantos que funcionan en la ciudad fronteriza con el objetivo de paliar la crisis social. Otra de las semejanzas que posee con el resto de los lugares dedicados a brindar alimentos, es que todo lo que se coloca en la olla es producto del trabajo incansable de un grupo de personas y con escaso aportes oficiales.
Pero cada una de las adversidades se vuelven ínfimas cuando más de medio centenar de niños acuden a la casa de María Ester Irrazábal, quien junto a su esposo brindaron su casa para que allí funcionara un comedor comunitario. Sobre como surgió este espacio, Irrazábal manifestó a semanario Horizonte que “viendo la necesidad del barrio y pensando en hacer el bien sin mirar a quien, especialmente porque se trataba de chicos, decidí ir a las autoridades comunales a golpear sus puertas aunque esto no tuvo resultados positivos”. Sin embargo, el matrimonio libreño continuó insistiendo hasta que “la última vez que fui me dijeron que necesitaba estructura, como no tenía les dije que el hambre de los chicos no tiene eso, si uno quiere darles de comer, cocina debajo de un árbol y le da”. De todas maneras, estas palabras tampoco dieron resultados positivos, “hasta que durante la feria del libro conocí a la gente del Movimiento Barrios de Pie, les pregunté cómo trabajaban, me gustó la tarea social que estaban haciendo y entonces me incorporé a ellos”, señaló María Irrazábal a Horizonte. Al mismo tiempo agregó que “fueron ellos quienes me dieron el empujoncito inicial para empezar”. Fue así que el comedor Semillitas comenzó a funcionar una vez por semana, hasta que luego se implementó de lunes a viernes.
Cada día, según lo manifestado por Irrazábal al semanario libreño, trabaja junto a cuatro personas: Rosalía, Isabel, Pilungo (el cocinero), quienes son los encargados de hacer las raciones diarias. En este sentido, explicó que “la comida consiste en guisos de arroz, ensopados de arroz, de fideos, polenta con salsa, guiso y por supuesto la fruta que se le da todos los días”. Asimismo, con orgullo expresa a Horizonte que “sesenta y cuatro chicos comen, cuatro adultos y un discapacitado”.
Por si esto fuera poco, María comenta que además en su casa dan apoyo escolar, gracias a la colaboración de una maestra que los miércoles y jueves viene a la tarde, mientras otros tres días viene a la mañana.
Al igual que esta enseñanza que sólo recibe como retribución la sonrisa de un niño, el comedor funciona gracias a la colaboración de firmas comerciales y a los beneficios que realizan para recaudar fondos, quienes integran el Comedor Semillitas.
Por: Barrios de Pie | INTERIOR | Comentarios (0) | Referencias (0)
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